Un poco de historia…

Tras un largo tiempo sin leernos, ¡hemos vuelto! y que mejor día para hacerlo que hoy, el primer día de primavera. Tras la marcha del invierno y el comienzo de la nueva estación, Córdoba empieza a verse más bonita, con ese típico encanto que le caracteriza. Y es que quien tenga la suerte de vivir en Córdoba, sabe de lo que hablo. Las calles huelen a azahar, las flores inundan la ciudad y el tiempo invita a salir fuera a disfrutar de esos rincones con tanto encanto…

Y ahora si, después de esta oda introductoria, doy paso al artículo que os traigo hoy. He de deciros que tiene mucho que ver con Córdoba porque trata de los orígenes de la platería. Por si no lo sabéis, Córdoba ha sido cuna de prestigiosos plateros y joyeros. Desde hace siglos los plateros se han agrupado en asociaciones que velaban por sus intereses. Pero vamos a ir un poco más allá, remontándonos al siglo XV. Tradicionalmente, este era un oficio que se trasmitía de generación en generación y en los talleres bastaba la familia y una serie de aprendices. Estos debían solicitar el permiso al gremio de plateros (establecido en el S.XVI) y tenían que presentar un certificado de sangre que asegurase que no eran ni judíos ni árabes. Este colectivo tenía prohibido trabajar en la platería y la realización de dicha actividad se consideraba economía sumergida. Sobra decir que no contaban con derecho alguno.

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Los plateros estaban muy bien considerados y tenían gran prestigio social. De hecho muchos de ellos llevaban escudero y gozaban de los mismos privilegios que la nobleza sin tener porque poseer una gran fortuna. Estaban protegidos por el gremio y por su patrón, San Eloy. Contaban con los estudios necesarios para desempeñar el trabajo tales como dibujo, química, matemáticas e incluso conocimientos de arquitectura. No cualquiera podía trabajar la plata la cual provenía de América. Los que la trabajaban, comercializaban su trabajo por toda España y pronto empezaron a expandir su negocio fuera de nuestras fronteras. Además de la calidad, de su trabajo, los plateros Cordobeses, fueron pioneros en la producción en serie. En relación a la situación de los talleres, estos se agrupaban por la misma zona la cual va desde la plaza de las Tendillas, hacia Jesús María, Rey Heredia, Cardenal González, Lucano, Don Rodrígo, Cinco Calles, San Andrés, San Pablo y calle Alfonso XIII para llegar de nuevo a las Tendillas.

Pero donde había cientos de plateros era, sobre todo, en las calles Cardenal González, en la de la Cara y hacia la plaza de las Alhóndigas. En la actualidad, es en el barrio de Cañero y en torno a San Andrés, San Lorenzo, Puerta Nueva y la Magdalena, donde hay un número más elevado etc.

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Aunque la figura de la mujer siempre ha estado presente, con el paso de los años, ha pasado a tomar un papel relevante en este mundo que, en un tiempo pasado, había estado mayormente conducido por hombres. Para finalizar, queda decir que hoy en día, la plata, ya no es la protagonista, los plateros y orfebres Cordobeses trabajan también otros metales como el oro, combinando innovación y tradición.

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